Hoy en día, muchos intentan hacer las cosas, queriendo que sucedan. Pero hay una gran diferencia entre hacerlo, la actitud es muy distinta. Porque cuando intentar hacerlo, la voluntad detrás de ello es bastante débil. Ya que no estás con toda la intención, no vas al 100%. Y mientras más difícil, más alta sea la meta que persigas, será todavía más duro lograr algo. Te encontrarás con problemas en el camino, con obstáculos que probablemente hagan que te rindas en algún momento.

Eso es muy distinto cuando decides hacer algo. Cuando ya piensas que es necesario hacerlo y para lograr llegar a esa meta darás todo de tu parte. Tu 100%, por lo que la actitud al final termina por ser muy distinta. ¿Quieres comer una pizza? Si, pero también quieres ese cuerpo delgado y tornado. Por lo tanto NO comerás la pizza, lo dejarás de lado y ese sacrificio será recompensado.

Este es el tip más básico de todo, pero al final es la base, el fundamento, lo que hará la diferencia entre los que tienen ganas y los que hacen que las cosas pasen.